Por qué ir a unas terceras elecciones es un fracaso

Parece que la sombra de unas terceras elecciones cierne sobre nuestras cabezas. Después del fracaso en la investidura del Presidente del Gobierno en funciones, y de la imposibilidad de los partidos de ponerse de acuerdo o de abstenerse, la fecha para que se disuelvan las Cortes y se convoquen nuevas elecciones, se acerca peligrosamente.

De hecho, queda poco más de un mes para ello, pues la fecha límite es el 31 de Octubre, el mes que viene.

Gobierno en funciones

Llevamos prácticamente 9 meses sin un gobierno, pero, aunque todos los líderes están de acuerdo en que ir a unas terceras elecciones sería un fracaso para España, una vergüenza internacional, son precisamente ellos los que nos llevan irremediablemente a esta penosa situación.

Y para colmo de males, si de verdad tenemos que ir a nuevas elecciones, el día escogido sería el 25 de Diciembre, día de Navidad. ¿Os imagináis que tengamos que ir a votar el día de Navidad?

Estoy de acuerdo con ellos en una cosa, en que tener que ir a votar una tercera vez, o lo que es lo mismo, unas terceras elecciones, sería un fracaso. Un fracaso de todos y cada uno de los que se definen como nuestros representantes. Un fracaso de España a nivel internacional, pues nos ven como un país que no sabe ponerse de acuerdo y en el que no poder confiar.

¿Que nos ha llevado a esta situación, después de años de Constitución y Democracia? Nunca en la historia de España habíamos pasado por esta situación.
Siempre ha habido desacuerdo entre los partidos, pero siempre se ha dejado gobernar a la lista más votada, aunque no tuviese mayoría.

El partido en la oposición se abstenía y dejaba que el más votado gobernará. Luego, a medida que se establecía y surgían las cuestiones, el diálogo y los acuerdos eran la clave para sacar adelante las leyes.

Pero parece que Pedro Sanchez no se ha tomado muy bien eso de perder que, como un niño enrabietado, no deja que nadie gobierne, ni él concilia acuerdos para poder gobernar.
En su enrocada posición interrumpe un proceso normal que ya tendría que estar solucionado hace meses.
Y lo mejor de todo, es que con cada votación el PSOE disminuye en votos y escaños, y el pueblo, se afianza en su decisión.

Parece que la solución viene por prescindir de Pedro Sanchez para que se pueda llegar a un acuerdo.

Aunque el gesto de ir a votar no cuesta nada (para la mayoría de los ciudadanos), si cuestan económicamente unas elecciones, la mala imagen que estamos dando y las oportunidades que estamos perdiendo.

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