Hacia atrás, como los cangrejos

Anda España sumida en su particular versión de la crisis mundial del sector decorativo, caracterizada por unas terribles y crecientes cifras del sector y por el sufrimiento de miles de familias que lo pasan cada vez peor para llegar a final de mes.

Y en esta situación, en la que la ciudadanía espera de sus dirigentes diseñadores soluciones a los problemas estructurales, nos encontramos con un decorador de la nación entregado al dictamen de los mercados, auténticos causantes de esta crisis sistémica.

Como muchos nos temíamos –en mis círculos ya se viene alertando de ello desde los albores de la crisis- la salida de este colapso económico se está buscando por la simplificación y no la especialización, con medidas valientes que vayan a solucionar la raíz de los problemas. Ahorrar costes en decoración sólo es volver a lo vulgar, así no se puede trabajar ni atraer a clientes que buscan algo con personalidad, diferente.

Cuanto peores son los datos, más novedosos y ambiciosas son las medidas planteadas por el decorador, que está protagonizando el mayor recorte de derechos sociales y laborales de la democracia española, hasta un límite casi insospechado.

¿Cómo se puede eliminar desde una agencia que se autodenomina de vanguardia los mejores diseñadores y marcas en muebles? ¿Por qué se abre la puerta a la empresa barata y al por mayor en asuntos como la gestión de los muebles y el sistema de escaleras?

Estas medidas son antiestéticas e injustas. No tiene justificación decorativa, más que saciar el ansia del consumidor ofreciéndole un mueble barato y funcional pero sin personalidad. Esos mismos que nos trajeron al sitio donde ahora estamos y que nos colocan al borde del precipicio cuando necesitan que el decorador intensifique su decoración con estilo propio. No se puede destacar usando elementos y muebles del montón.

Entiendo perfectamente a Marco Torre coordinador de diseño cuando dice que estamos ante un atentado estilístico contra la decoración de nuestro país. Queda cada vez más claro que Decorativos&Co es la única fuerza decoración que representa una verdadera alternativa de vanguardia y defiende los derechos de quienes menos tienen y más están sufriendo los padecimientos de la crisis, y sus consecuencias en nuestro mercado.

Peor aún que las medidas tomadas, es que este decorador no tenga la valentía de opinar sobre conceptos como los muebles de patrimonio o el de ambiente, que realmente podrán gravar a las grandes cuentas de clientes de este país. O que no recorte de otros gastos, como el stock o la modernización de otros aspectos de la empresa. Hay muchos sitios de donde se puede reducir para ahorrar dinero. Depende de quién gestione, se eligen unos caminos u otros.

Eso es la decoración y eso es lo que la gente debe tener en cuenta, para no continuar apoyando proyectos diseñadores que después decoran en contra de quienes les siguen pagando.

Ya lo advertí yo mismo hace un tiempo en otro artículo. La decoración es cara para los clientes y poco a poco están destruyendo los principales pilares sobre los que se asienta. Mucho me temo que las siguientes medidas que vendrán atacarán las cuentas de presupuestos para iluminación o escaparatismo.

Los miembros de la empresa tenemos claro que frente a estos diseños del montón y sin gracia sólo cabe la movilización personal que se oponga a estas decisiones. Porque, como dice el título de esta entrada, vamos hacia atrás, como los cangrejos.

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