Zoido se esconde detrás de sus concejales más ultras para no pedir perdón a Lolo Silva y negarle ayuda a la Corrala de la Utopía
Este martes ha sido un día negro para la democracia y para la política. No puedo decir otra cosa, después de ver cómo el alcalde de la ciudad ha desaprovechado una oportunidad de oro para resarcir parte del daño tan grave que él y su partido ocasionaron a Lolo Silva, ex concejal de Juventud y Deportes por Izquierda Unida, durante
cuatro años de calvario, en los que su buen nombre estuvo en cuestión por mor de una denuncia del PP que la Audiencia provincial ha terminado desestimando, al no probarse ningún indicio de los delitos que se le atribuían.
Una vez archivada esta causa, en mi fuerza política considerábamos que había llegado el momento de que quien lideró aquella campaña de acoso y derribo contra nuestro compañero, quien se encargó de interponer personalmente la demanda ante los tribunales, quien continúo prolongando innecesariamente este proceso a través de varios recursos, y quien calificó este caso como el “mayor escándalo de corrupción de la ciudad” le plantease unas excusas públicas a Lolo.
Era, en nuestra opinión, lo mínimo que se despachaba a estas alturas.
No se trataba de un acto de venganza ni de repudio ni de reprobación. Con la moción que presentábamos al Pleno del martes simplemente buscábamos una exigua reparación. Y que quien le imputó hasta cinco delitos capitales a Lolo (tráfico de influencias, malversación de fondos públicos, usurpación de funciones, prevaricación y fraude en la contratación pública), algunos de los cuales conllevaban importantes penas de cárcel, tuviera la decencia y deferencia de disculparse. Nada más.
Pero no hubo ningún gesto de gallardía ni de honestidad política por parte del señor Zoido. El alcalde, a la sazón juez de profesión,
no sólo se limitó a exhibir un vergonzante silencio durante todo el debate de este punto, sino que incluso recurrió al concejal más ultra de su equipo para que, en una intervención bastante indigna y fuera de lugar, se dedicara a eludir el tema y a arremeter contra Lolo, recuperando ataques y calumnias de los viejos tiempos.
Fue como un deja vu. De nuevo el PP se prestaba a desempeñar el papel que más le gusta y en el que –a qué negarlo– más cómodo se encuentra: el la oposición a la oposición, obviando que lleva más de un año mal gobernando la ciudad.
Uno entiende que el PP se vea obligado a dar cabida a la extrema derecha en sus filas y, llegado el caso, hasta me puede parecer lógico si ello sirve para frenar su avance electoral. Pero de ahí a concederle tanto protagonismo a su representante más genuino y distinguido dentro del Gobierno local va un trecho.
Me refiero, obviamente, a Beltrán Pérez, que este martes nos volvió a dejar atónitos con su indigencia intelectual y con su violencia verbal. Su comportamiento me recordó al de los inquisidores del antiguo Tribunal franquista de Orden Público.
Y es que por mucho que tres jueces de una sala de la Audiencia provincial hayan dictaminado que no hay ningún fundamento en la denuncia interpuesta por el PP contra Lolo Silva, para este señor nuestro compañero sigue siendo el culpable de todos los males de Sevilla; es más, debería haber dimitido mucho antes de lo que lo hizo y ser él quien pidiera perdón y no al revés. Asombroso.
Me consta que muchos concejales del PP se sintieron realmente incómodos escuchando las palabritas de este fanático, al que le encanta situarse por encima del bien y del mal. Pero lo que más me preocupa es el respal
do cómplice del alcalde, que no estuvo a la altura de las circunstancias y que prefirió esconderse detrás del ventilador en un gesto que, sin lugar a dudas, le empequeñece.
Por cierto, ese desprecio tan visceral a lo que digan los jueces contrasta sobremanera con el modo en que este partido se encomienda luego a la legalidad vigente para negarle el pan y la sal, por ejemplo, a las familias en situación de emergencia social que permanecen realojadas en un edificio vacío cercano a la rotonda de San Lázaro.
Izquierda Unida llevaba a este Pleno una propuesta encaminada a que el Ayuntamiento expresara su apoyo a este colectivo, autodenominado Corrala de la Utopía. Igualmente, solicitábamos al Gobierno local su implicación para que restableciera el suministro de agua que le cortó a estos vecinos, hace ya un mes, y para que mediase con el fin de recuperar el servicio eléctrico en el bloque.
Sin embargo, no hubo ni un ápice de humanidad por parte del PP, que optó por aferrarse a la interpretación más restrictiva recogida en la ley para declinar su ayuda a estas personas, muchas de ellas desesperadas y con serias necesidades, olvidando que el artículo 47 de la Constitución Española o la Declaración Universal de los Derechos Humanos también están para cumplirse.
Nadie se hubiera opuesto en Sevilla a que el Ayuntamiento de la ciudad atendiera la demanda de estos vecinos, al tratarse de un asunto de carácter social que requiere una solución de urgencia.
El caso es que, ya sea por su mala conciencia o por el miedo al deterioro que este proceder tan cruel puede generar en su imagen, lo cierto es que la derecha política ya ha activado su particular campaña para criminalizar a estas familias.
El presidente del Pleno, Javier Landa, fue el primero en abrir la veda, mostrando durante el debate de este punto –en el que tampoco habló Zoido– una severidad insólita con los miembros del colectivo que se encontraban en la sala, al expulsar a varios de ellos en un evidente exceso de celo y al amagar incluso con aplicar un inaudito desalojo preventivo que, finalmente, no se atrevió a llevar a la práctica.
Pero ha sido el brazo mediático del PP el que ha rematado la faena un día después, estigmatizando a los vecinos que forman parte de la Corrala, al vincularlos con el mundo de la delincuencia, y colocando en la diana a una de sus integrantes por cometer el imperdonable delito de estar afiliada a Izquierda Unida.
Vaya desde aquí mi apoyo a esta compañera, a la que le toca sufrir ahora las embestidas de cierto libelo al que ya todos conocemos y del que no merece la pena seguir hablando. No obstante, lo raro y lo reprochable sería que no hubiese ningún militante de nuestra fuerza política involucrado en una causa tan justa y necesaria como es la lucha contra los desahucios y por el acceso a una vivienda digna.
Por lo demás, el Pleno de este martes nos permitió comprobar, una vez más, el grado de improvisación absoluta en el que se
halla inmerso este Gobierno municipal, ése que, según Zoido, iba a funcionar como un reloj. Para contrastar lo que afirmo, basta con fijarse en las constantes modificaciones presupuestarias que se aprueban en cada sesión, ésas que el PP tanto criticaba desde la oposición.
En esta ocasión han sido 8 millones de euros los que se han tramitado por esta vía extrajudicial para cubrir gastos no previstos, entre los que destacan la compra de un coche ponemultas, la adquisición de cortinas y de un cuadro de las fiestas primaverales o la financiación de veladas, cruces de mayo y programas de ocio.
El PP podría haber reservado algo de este dinero, procedente del aumento del plazo para devolver los ingresos del Estado, para poner en marcha algunos proyectos de formación sociolaboral o para reactivar al menos los que mantiene paralizados –como el Redes Sevilla–, dadas las altas cifras de paro que sufre la ciudad. Pero no lo hizo. Eso sí, a la hora de reclamarle a la Junta de Andalucía partidas para cofinanciar estos programas es el primero. He ahí, de nuevo, la doblez de su discurso y la verdadera jerarquía de prioridades que guía su práctica política diaria.
Ayer algunos estábamos pendientes del desarrollo del pleno municipal, por la sensibilidad de los temas que se trataban. La verdad que no me esperaba una disculpa del alcalde, pero que azuzara a los perros de presa para arremeter con el tema de Lolo, es penoso. Pero así es el PP de Sevilla, él mismo se refleja tal cual es. Son significativos los comentarios del blog de la Corrala La Utopía sobre el pleno, refiriéndose a Beltrán Pérez: “Hacía mucho tiempo que no oía una voz con tanto fanatismo y prepotencia. Era un chico joven, no le echo mas de 30 años, concejal por el PP, con tan poca calidad humana que me avergonzaría tenerlo como hijo”.
Estimado Victor, algunos ya preveíamos lo que pasaría si el PP ganaba las elecciones municipales y má aún si obtenían ¡mayoría absoluta¡. Lo explicamos durante la campaña electoral pero, sinceramente, no pudimos contrarrestar la impresionante operación de marketing y propaganda (lo digo por los medios que desplegaron y por las alianzas mediáticas que disfrutaron), de tal manera que docenas de miles de sevillanos y sevillanas “creyeron” en el “efecto Zoido” y apoyaron a un proyecto político que es ahora cúando se está mostrando en toda su dimensión.
Privatizaciones,subidas de impuestos,tasas y precios públicos,modificaciones del PGOU para operaciones especulativas, desmantelamiento de los instrumentos sociales que habíamos puesto en marcha (OTAINSA, Parque Social de VIvienda ….) y, además, exabruptos, descalificaciones, groserías, mentiras y chulería ultra pra justificar sus errores y falsedades. Esto no es lo que votaron miles de ciudadanos, seducidos por las promesas de un cambio “bueno” para Sevilla. En fin, amigo Victor, eso es lo que tenemos y eso es lo que denunciamos. Un saludo.