Se puede aprender de las experiencias positivas
Después de un paréntesis en el que he escrito entradas marcadas por la actualidad de estos días, quiero recuperar un último artículo sobre una visión más personal de lo vivido en la visita a la capital danesa la pasada semana. Me he encontrado en Copenhague, durante mi presencia en el Velo-city de 2010, una ciudad –y una ciudadanía- con algunas características que llaman la atención.
Como ya he comentado en una entrada anterior, es abrumadora la visión omnipresente de las bicicletas en calles y plazas. Ya dije que el 40% (cifra espectacular y pionera en el mundo) de los viajes por la ciudad se realizan en bicicleta. Por tanto allí las infraestructuras de bicicleta son inmensas. Tiendas, talleres, empresas, fabricantes, anunciantes, etc., están a la vista por doquier uno vaya.
Aparcamientos para bicis de todo tipo y condición: individuales, dobles, para docenas o para centenares. Bicicletas de lo más variado: normalitas o sofisticadas, sencillas o dobles, pero, sobre todo, lo que más me ha llamado la atención es un triciclo a pedales, que lleva delante un habitáculo que se destina a las más imaginativas de las utilidades. Desde llevar paquetes para el reparto, como puesto ambulante para vender cualquier cosa, como puesto para café o hamburguesas, o para llevar pasajeros, generalmente niños pequeños, para una o para dos plazas.
Y también me ha llamado la atención el respeto ciudadano a las reglas de la movilidad. Las bicicletas tienen su espacio propio, -hay pocos coches, por cierto-, pero cuando lo tienen que compartir, la prioridad la tiene el peatón, de tal manera que las calles peatonales tienen establecidas unas reglas que todo el mundo respeta. Si tienen que ir a pie los ciclistas empujando la bicicleta, se cumple en todos los casos. Aun por la noche cuando apenas si circulan peatones. Si el semáforo dice que hay que parar, a nadie se le ocurre saltarlo. Aunque no venga nadie. Nadie tira nada al suelo. No entra en la cabeza de nadie romper la más insignificante de las reglas del juego.
Pero especialmente llamativo me resultó ver que alguien suelta la bicicleta o el triciclo con objetos en la cestilla o en el habitáculo, sin amarrar al bicicletero o sobre la pared, y cuando regresa nadie lo ha tocado. Se nota la civilidad enseñada desde la más tierna infancia y cómo el respeto es lo que marca la convivencia –diré que, por lo general, para no trasladar una imagen idílica de una ciudad que, sin duda, deberá tener también sus problemas-.
Por último casi no he visto personas con sobrepeso. Algún turista yanqui pero si fuera cierto que allí toda la gente va en bicicleta, no hay mejor receta para la salud –lo dice la ciencia médica- que moverse y hacer un poco de ejercicio diariamente aprovechando el ir de un sitio a otro. Además se sorprenden aquellos con quienes hablamos que haya gente en Sevilla que pudiendo ir en bici vaya en coche. “¿Cómo es posible?”. No se entiende que una ciudad llana, con buen clima y ya con vías ciclistas ideales, segregadas, seguras, suaves, no tenga ya mejores ratios de viajes en bicicleta.
Por lo tanto, he visto ciudad y he visto ciudadanía. Me quedo con lo bueno de lo que he visto y lo quiero para Sevilla. Si algo nos pueden enseñar los que han ido por delante de nosotros, me pregunto qué tiene de malo intentar aprender de su experiencia. Y traigo algunas buenas ideas en la clave de la salud personal y colectiva de la gente, en la clave de la movilidad sostenible, en la clave de la economía y el impacto sobre el empleo y en la clave del papel que las inversiones en infraestructuras pueden tener sobre la vida y la felicidad de las personas.
Termino con esta entrada mis reflexiones e informaciones sobre el viaje a Copenhague, que creo que ha sido una experiencia valiosa en muchos aspectos, que espero que se aprecien en la futura gestión de nuestro Velocity. Finalizo enlazando, como alguno de vosotros me ha pedido, el vídeo que se emitió en Copenhague, pero ya traducido al español. Por cierto, si este fin de semana tengo tiempo, hablaré un poco sobre las mejoras que realizaremos en los carriles bici.