Altadis: el ABC de la manipulación.

Estos últimos días un diario local ha vuelto casualmente a traer a primera plana un asunto que había desaparecido del escaparate informativo de los últimos meses. Me refiero a los suelos de Altadis y sus posibles usos en un futuro inmediato.

La hoja de ruta de su estrategia manipulativa ha sido clara: primero tergiversan para enfrentar a Izquierda Unida con un sector de la ciudad y después ofrecen generosamente un muestrario de posibles salidas a ese conflicto que –casualidades de la vida- benefician al poder económico que ellos siempre defienden.

Este domingo, una información de este diario trataba de enfrentar a Izquierda Unida con la hermandad de las Cigarreras, culpándonos de los problemas que esta institución tiene, al parecer, para emplear la capilla que la Hermandad posee en los terrenos de la tabacalera.

La noticia achaca a IU – y más concretamente a mi oposición a la recalificación de los suelos- las dificultades sufridas por las Cigarreras, que son únicamente imputables a la empresa propietaria de los terrenos. Molesta por falaz, simplón y primitivo ese interés desmedido por enfrentar a este grupo político y a su portavoz con todo lo que tiene que ver con el mundo cofrade, religioso o eclesiástico.

De nada sirve para algunos el escrupuloso respeto que he expresado y mostrado reiteradamente hacia estas creencias y hacia quienes las profesan, con independencia de que yo no sea creyente.

La posición de Izquierda Unida nada tiene que ver con la Hermandad de las Cigarreras, sino con un compromiso programático que nos lleva a defender la conservación de la clasificación de suelo singular industrial. La razón es muy sencilla. Izquierda Unida nunca apoyará que una multinacional –sea la que sea- obtenga plusvalías después de deslocalizar la producción, amortizar empleo y reducir la capacidad industrial instalada de la ciudad de Sevilla.

Esta postura es la que mantuvimos en conflictos como los de Heineken y Abengoa, que gracias a esta coherencia política se saldaron de manera beneficiosa para la ciudad. Nada que ver, por ejemplo, con pelotazos urbanísticos como el de Uralita.

Hoy, este mismo diario ha llevado el mismo a tema a portada para demostrar qué han hecho otras ciudades con los terrenos liberados también por Altadis. Todo un escaparate de operaciones de marcado carácter especulativo que es, justamente, a lo que se opone este grupo municipal.

O bien expropiación pactada o permuta de terrenos para que la empresa pueda obtener beneficios en otro rincón la ciudad. Ésas son las dos salidas que nos ofrece la derecha mediática, en representación del poder financiero de la ciudad.

El grupo municipal de Izquierda Unida no contempla ninguno de esos caminos porque jamás premiará a quien ha destruido empleo y ha tratado de especular en nuestra ciudad. Mal que le pese a algún medio, seguimos trabajando con el único horizonte de mantener la clasificación industrial singular del suelo, sin ceder ante ninguna presión. 

6 comentarios para “Altadis: el ABC de la manipulación.”

  • [...] este domingo de las dificultades de una hermandad de Sevilla para usar su capilla, con las que no tengo nada que ver. La estrategia que han utilizado tantas y tantas veces. Se trata de enfangar, de intentar trasladar [...]

  • [...] este domingo de las dificultades de una hermandad de Sevilla para usar su capilla, con las que no tengo nada que ver. La estrategia que han utilizado tantas y tantas veces. Se trata de enfangar, de intentar trasladar [...]

  • Antonio:

    Sr. Torrijos debe ser más cuidadoso, hombre. Hay palabras que cuando se usan de forma inapropiada algunos nos echamos a temblar. En dos ocasiones ha hecho referencia a los terrenos ocupados por Altadis y en las dos ha defendido el mantenimiento de su “clasificación industrial singular”. Lo pongo entrecomillado para hacerle ver lo que ha escrito, literalmente.

    Como ya sabrá, existe una gran diferencia entre “calificar” y “clasificar” cuando hablamos de un suelo, entre “recalificarlo” o “reclasificarlo”.

    En este caso, hablamos de cambiar o mantener una asignación de uso y una intensidad de uso. Es decir, calificamos o recalificamos. Ese suelo está clasificado como “urbano” y desde hace bastante tiempo tanto la legislación estatal como la legislación autonómica, reconocen sólo dos o tres tipos de “clases de suelo” (urbanizado/no urbanizable o urbano/urbanizable/no urbanizable).

    Como puede ver la “clasificación industrial singular” no queda recogida en ningún lado. Espero, que con esta aclaración no vuelva a tener dudas.

    En cuanto al asunto en cuestión, entiendo que al proponer el mantenimiento del uso industrial del suelo y calificarlo como “singular”, esto, llevaría aparejado la continuidad en el lugar de la fábrica. Pregunto, si realmente se considera que tanto el espacio urbano como el edificio de Altadis merecen ese tratamiento por parte de IU, por qué no se apoyan en “algo” que los respalde o al menos le de mayor consistencia a la propuesta. ¿Ha oído usted hablar de la Fundación Docomomo Ibérico o del Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea? Esto es, si verdaderamente quiere optar por el mantenimiento del uso industrial singular. Y es que, ¿qué tendría de “singular” si lo que se hace es mantener la calificación del suelo para luego derribar lo que allí existe?

    Lo mismo, he entendido mal lo que ha querido exponer. Si es así, espero no haberle robado demasiado tiempo.

  • admin:

    Estimado Antonio:

    Tiene usted toda la razón en la consideración que me hace. Tomo nota para emplear estos términos con aboluta precisión. Le agradezco enormemente su comentario y su fundada aportación al blog, que ha sido de mucho interés para mi y supongo que para el resto de visitantes.
    En todo caso, permítame que me reafirme en la tesis básica de la entrada, que es que esos terrenos deben tener el mismo uso que tenían con Altadis, por una razón fundamental: IU no quiere premiar a las empresas que puedan abandonar Sevilla, destruyendo empleo y mermando la capacidad industrial y competitiva de la ciudad.
    Cualquier otra salida sería, en nuestra opinión, una invitación implícita a que otras empresa sigan el elejemplo de esta tabacalera.
    Un saludo y gracias de nuevo.

  • Antonio:

    Sr. Torrijos, quiero agradecerle el tiempo que ha dedicado primero en atender a la lectura de mi comentario y en segundo lugar el tiempo empleado para redactar su respuesta.

    Como también soy humano, cometo a veces pequeños errores y si soy exigente con los demás, aún más lo soy conmigo mismo. En mi primer comentario le hice ver que la actual legislación estatal clasificaba el suelo en los siguientes tipos urbanizado/no urbanizable y lo correcto hubiese sido decirle urbanizado/suelo rural. Subsanado el error, continúo con mi comentario.

    Recuerdo el problema que tuvieron que afrontar los trabajadores de Altadis en Sevilla, los meses de lucha del comité de empresa, etc. y por ello entiendo su postura. Debo reconocer que cuando envié mi comentario, no tenía toda la información necesaria al alcance de mi mano. Desde entonces estuvo rondando en mi cabeza el término “calificación industrial singular”, así que me fuí al PGOU a consultar algo más acerca de ello. Le soy sincero, no conocía con total exactitud los usos permitidos que recoge el nuevo plan.

    Creo que el argumento que expone para luchar por el mantenimiento del “uso industrial” de esos terrenos es noble y lo comparto con usted. Es más, el adjetivo “singular” no tendría que haber aparecido nunca en el PGOU. Tal vez, la sugerencia que le hice acerca de DOCOMOMO y el Registro Andaluz no sea acertada en este caso.

    De todos modos, sí hay algo sobre lo cual quiero llamarle la atención. El interés general de la cuidad está por encima de cualquier otro interés particular y esto debería haber quedado reflejado en el principal documento que tiene Sevilla y que no es otro que su propio PGOU. Por desgracia no siempre es así. Y, si actualmente, no hay un acuerdo para resolver la situación de los terrenos de Altadis es porque se ha primado los intereses particulares, de un grupo reducido de personas, sobre el interés general de la propia ciudad. Ahora entenderá por qué digo esto.

    En la web de la Gerencia de Urbanismo de Sevilla está publicada la siguiente circular firmada por Mª Isabel Evans López, Jefa del Servicio de Licencias Urbanísticas, fechado a 16 de enero de 2.007.

    Para no alargarme demasiado voy a ir al grano. En esta circular se dice que la “calificación industrial singular” se asigna a determinadas parcelas, en las que se encuentran ubicadas empresas cuyo mantenimiento en el término municipal de Sevilla se quiere preservar (lo cual parece razonable, pero nos han metido un gol por la escuadra).

    “La calificación de Industria Singular está asignada por el Plan General a parcelas concretas con industrias concretas (aquí empieza el problema). En el caso de que se produjera el desmantelamiento de las citadas industrias, existiría un vacío normativo sobre la parcela resultante, debiendo tramitarse una Modificación Puntual del Plan General a los efectos de determinar la nueva calificación urbanística de la parcela y como consecuencia de lo anterior sus condiciones edificatorias”.

    ¿Dónde quiero ir a parar? En su artículo, dice: “Mal que le pese a algún medio, seguimos trabajando con el único horizonte de mantener la calificación industrial singular del suelo, sin ceder ante ninguna presión”. Después de lo que he visto me parece imposible de realizar o llevar a buen término…a no ser que Altadis vuelva a reabrir la factoría, lo cual no veo factible. El único paso que queda es la “modificación puntual” del plan. En uno u otro sentido. Para cambiar la calificación de la parcela y dejarla sólo en calificación industrial, olvidándonos del adjetivo singular (y habrá que estar pendiente a las alegaciones que presente Altadis como propietario) o asignar un uso residencial (que permite bajo la normativa del actual PGOU la construcción en esos terrenos de cualquier tipo de construcción). Pero, en este caso, Altadis saldría beneficiada. El último paso que nos queda, sería la expropiación y que ese suelo pasara a formar parte del Patrimonio Público del Suelo Municipal, y Altadis volvería a salir beneficiada, pero tal vez menos ya que, la actual ley del suelo no permite incluir en la valoración las expectativas creadas por la modificación en la condición de un suelo.

    Así pues, el único problema es enfrentarse a los intereses de Altadis, sabiendo que lo que procede es una modificación puntual del PGOU. Y me pregunto, ¿qué se va a hacer?

    Creo que esta vez, si he sabido ver el caso con mayor amplitud. Como le dije en mi anterior comentario, espero no haberle robado demasiado tiempo. Saludos.

Ciclovida
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