La aritmética de la ignominia
“Cada tres segundos muere un niño por causa ligadas a la pobreza y frente a ello cada día se multiplica vertiginosamente la fortuna de los más ricos (…) ¿Qué puede justificar que el patrimonio de las 10 primeras fortunas del mundo sea superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres? ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?”.
Con esa pregunta retórica terminaba su artículo La abominación que no cesa José Vidal-Beneyto, publicado en El País el 12 de septiembre de 2009. Les recomiendo encarecidamente su lectura porque deja meridianamente claros los abusos del sistema capitalista, la diabólica lógica de funcionamiento que enaltece el beneficio, la especulación, el más rabioso individualismo como valores preeminentes.
Traigo este artículo a colación porque, como ya os comenté el otro día en el blog, en el último pleno sostuve un debate con los representantes del PP acerca de las raíces de la crisis. No les pareció conveniente a los capitulares populares la exposición de motivos de la moción que presentó Izquierda Unida para la celebración de una semana de la solidaridad.
La globalización neoliberal, estrategia del capitalismo de las últimas décadas basada en la generación de valores financieros especulativos, maximizando la ganancia, ha provocado algunos de los mayores niveles de exclusión social jamás conocidos, reflejado en índices astronómicos de pobreza, hambre y enfermedades.
Este modo de producción ha ido sumergiendo de manera progresiva a no menos de 4 mil millones de seres humanos en la pobreza (PNUD). Por ello, decir que el capitalismo tiene “etapas” buenas y otras malas, es obviar los indicadores estadísticos más básicos (PNUD, ONU, FAO etc.) que indican el genocidio que deviene del funcionamiento lógico del sistema. Así, las hambrunas, guerras y enfermedades, empujan a millones de personas a muertes evitables.
El sistema, en sus caídas y auges, no resuelve ningún problema estructural de la sociedad (empleo, hambre, miseria etc.) sino que los agrava. Cada ciclo trae consigo una estela de mayor depauperación y pobreza. Cada ciclo trae consigo una sensible baja salarial, que empeora los niveles de vida de la población y relanza la acumulación capitalista, al llevar los salarios a niveles inferiores a su productividad.
No le gustaba a Zoido esta exposición de motivos que, como podéis ver, es una descripción del sistema aún más suave que la expone Vidal-Beneyto en su tribuna. Sin embargo, el PP defiende el sistema neoliberal, en la línea de Aznar. Zoido cree en el sistema capitalista y en las claves que lo sustentan, aunque no se atreva a reconocerlo. Esa hipocresía es la que yo critico en el PP, tanto sevillano como nacional. Me dijo Beltrán Pérez que la exposición de motivos no era más que reflejo de mi ideología. Por supuesto y a mucha honra. Yo tengo mi ideología, la explico, la defiendo y se la expongo con claridad a los ciudadanos.
Le invito señor Zoido a que haga usted lo mismo. Quítese la careta. ¿Está con las desigualdades o contra ellas? ¿Quiere arreglar los efectos de la crisis, pero no luchar para que vuelva a producirse? ¿Comparte usted el mandamiento neoliberal de que “el único gasto público productivo es el que no se hace“. Si ése es su modelo de Sevilla, los sevillanos deberían saberlo.
Se lo dije el otro día en el Pleno: la crisis viene de la ideología depredadora que usted tiene.